El acto de recolectar basura es sublime, al margen de que la ciudad de los hombres termine alimentándose de sus desperdicios. Curiosa ley humana. No volveré a despreciar el sonido de la campanita-triángulo, acompañado del ladrido de los perros, que pasa todas las mañanas por la calle mi casa.
Mirai Mizue – PLAYGROUND
Hace 2 días
No hay comentarios:
Publicar un comentario