Debajo de la décimo segunda piedra que decidió no lanzar al charco que dejó la hermosa y ploma lluvia, estaba la respuesta a la pregunta que formularía unos años más tarde, cuando sentado junto a la mujer que se descompuso de felicidad a su lado, recordara una madrugada de marzo, un sexto piso, una ventana y un plato de tequeños
Durantes 18 meses, once primates aprendieron a usar equipos de filmación y grabaron “cómo preciben al mundo y a ellos mismos” . Se estrena hoy a a las 20:00 horas GMT (4 p.m. hora peruana) por la BBC.
Una taza de café humeante delante de sus manos no aliviarían nada ( probablemente haría menos dolorosa una jornada de 18 horas de trabajo. Eso no interesa ) La nostalgía ahora se hacía kilométrica, fatigante. Recordó que existió un tiempo en que tener las manos sosteniendo equidistantemente una taza de café era un ejercicio con altísima disciplina. Nostalgia de inviernos de otoño y primaveras de verano. Le quedan 5 795 millones de años y no sérá suficiente. Sorbo. Paladar feliz. Ahora solo piensa en el café. "Invitar a alguien a comer caramelos es tan arbitrario como invitarlo a tomar café", es la frase antomásica de su hermano. Soplo. No tiene sueño. No acepta que tiene sueños. Sueños color café pasado a 65 grados. Y ahí está, a la suerte del último bocado del café colado.
... Y si supiera que se lo prepararon con los restos de la latita de Nescafé
El trabajo dignifica el hombre, siempre y cuando los capitalistas engorden, los lisiados corran, los ciegos miren y todos huyamos de una muñeca humana. !Qué extraño! Otro día comentaré sobre este corto. Mientras tanto, corran bailen todos que la felicidad no es alegre, pero al parcer,esta sí lo es
Cerrar y abrir los ojos la cantidad de veces que quiero: me hace sentir libre. Caminar por el lado derecha de la vereda: me hace sentir libre. Decir NO: me hace sentir libre. Decir ME HACE SENTIR LIBRE: me hace sentir libre
Yo creo en los accidentes. No me malinterprete. Para ser más exacto, diré que creo en las casualidades que ocurren dentro de las casualidades. Me declaro apóstol de los accidentes abortados. Mi familia existe gracias a uno de esos en los que un bus se despista y luego de tres vueltas de tonel vas a dar a un carretera donde transitan buses a ciento viento kilómetros por hora y que en eso dos minutos de estómago sin aire no pasa ninguno.
De pronto pierdes algo: es un accidente. No fue tu intención. Al rato encuentras algo: es un accidente. Pues no. El accidente falló. En su viaje hacia ese lugar donde siempre concurren, los accidentes sufren accidentes y, son sus restos, los que están por todas partes y direcciones, justo delante de tus pies.
Fue un accidente, y una amanecida lejana, que esto sea un videoclip. Dedicatoria ajena para todos esos mortales a quienes el termino ATE suena a un viaje fantástico al fin del mundo.
La primavera de verano no es una estación constante. Al fin y al cabo nadie dijo que así lo sería siempre. Una nube ceniza atraviesa el cielo y oscurece una gota de sudor que no terminará de caer por mi frente ni en mil años. El refugio bajo la sombra de el árbol es grandiosa, hermosa. Debo apurarme. El día se acaba y por ahora solo hay garabatos. Al menos eso me dará tiempo. El cálido estoicismo del tronco no durará mucho.
Ahí estaba, inmenso y ecuánime como lo había visto la primera vez que entré a la habitación de mis abuelos. Aquel día de 1989 mis ojos de cuatro años le asignaron color blanco y forma de oso a la palabra obsesión. Soberano en lo más alto de ropero de pino había resistido con elegancia diversos atentados de los que salió airoso como solo un oso de esa casta lo podía hacer . Nunca se supo cuál era el pacto que tenía. Era glorioso y ni el polvo mancillaba su felpa. Tenía que ser mío. Me quedé debajo de él y no me moví con la convicción en forma de rostro constreñido y bombardeado de lagrimas. Aquel día el oso descendió y yo deje de llorar.
Lo pensó detenidamente. Es ilógico: ¿quién dejaría un chocolate intacto sobre la arena? No importa, está en el suelo y no hay nadie cerca en toda la playa. Ahora es suyo. Eso es lo que quieren que piense...
Que te digan que eres una buena persona es un gran halago, sobre todo cuando crees que no lo eres. Primer pensamiento de la mañana. Presente, ausente, durmiente, televidente. Todo sucese ahora y en este instante. ¿Por qué los eventos no transcurren todos a la vez? Imaginé asistir a mi nacimiento como anciano y a mi entierro como niño. Hay algo similar entre el líquido amniótico y la necrosis: estamos en ambos. Giro a la derecha o a la izquierda. Giro en todas la direcciones.
La energías nunca serán suficientes. Músculos inútiles y fatigados por el viaje de una ida y una vuelta que terminará cuando se active el misterio de los frenos. Sueño motorizado y oscilante que ya me adelanta lo que pensaré en la mañana, cuando entre el tercer y quinto pestañeo, me invada la nostalgia del presente y acuda a mi vigésimo segundo entierro.
Era la primera vez que contemplaba tanta indignación en el rosto de mi padre y, por el parecido que le tengo, era como verme a mí mismo. Malcon Mcdowel, con bastón en mano, hacía de la suyas en ese mundo de imágenes violentas y sonoras llamado La Naranja Mecánica. Fue suficiente. Su lógica impulsó a su inocente y tierna ignorancia a proferir una frase que define algo más que a sí misma; una frase que es una forma de desver el mundo; un constructo verbal que establece que recorremos aquel sendero que siempre se bifurca a distintos ritmos; una altiva pespectiva de la historia que cada ser humano escribe; una cadencia moral grosera y arcaica: Solo es gente que camina. Tan simple, tan sencillo.Comprendí entonces lo relativo de lo trascendente. Fue conmovedor verle levantarse del sillón y caminar hacia quién sabe dónde.